
Enlazando con la entrada anterior, este es un título con el que he topado reiteradamente en las últimas dos décadas. Mucho tiempo desde el primer recuerdo del libro, una crítica en la revista del colegio, hasta que un amigo me lo regaló. La demoledora historia de Ignatius Reilly, alter ego del autor en muchos aspectos, ha ido apareciendo y desapareciendo unas cuantas veces. La novela cuenta la vida de un ¿necio? o ¿un genio rodeado de necios? y de la absurdidad de la sociedad en la que vive, destruyendo todo lo que toca. Desagradable, inocente, grosero, ni el personaje ni el libro dejan indiferente, unos lo adoran, otros lo detestan. Yo estoy más pròxima a los segundos, me costó meterme en la historia hasta más allá de la mitad, pero debo reconocer que los últimos capítulos despertaron mi curiosidad, quería saber cómo acababa. Si John Kennedy Toole pretendia provocar rechazo, en mí lo consiguió. Reilly es un parásito, no produce, no crea, odia todo lo que le rodea, no le importa nada más que él, intolerante hacia todos y hacia todo, se cree el centro del universo. Algunos consideran el libro divertido, a mí no me lo ha parecido en absoluto. Crítica de la sociedad estadounidense de su época, mordaz y sátira, pero repulsiva.

