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miércoles, 14 de mayo de 2014

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?







Hillel Hankin
264 páginas
Traducción de Vanesa Casanova 



Tras haber leído muchas críticas positivas, me autoregalé esta novela el Día del Libro. Había leído que era una historia de amor, pero no fue lo que me esperaba, lo cual no significa que no me gustara.

 La obra me ha sorprendido gratamente. Está narrada en primera persona, por uno de los protagonistas de la historia de amor, pero no se dirige al lector, sino a su pareja, con una finalidad que no desvelaré. Va contando los devenires desde los años de instituto, hasta un final en la mediana edad de los personajes, abierto. Es una historia que podría ser real, cotidiana, con alegrías, traiciones, desengaños, en definitiva los altibajos de cualquier pareja, pero con un amor muy profundo.
Es un libro que se sale de lo convencional, pero una historia bonita y nada azucarada.
Pese a su trayectoria como ensayista, crítico y traductor, esta es la ópera prima en la ficción de Hankin que tenía 73 años cuando se publicó. 



jueves, 7 de junio de 2012

Principio

Este es el principio de Historia de dos ciudades de Charles Dickens. Libro escrito en 1859.

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.

domingo, 22 de abril de 2012

viernes, 4 de noviembre de 2011

Amants de la lectura vs erudits

Comencemos por aclarar la antigua confusión que se da entre el hombre que ama la erudición y el hombre que ama la lectura, y señalemos cuanto antes que no existe conexión de ninguna especie entre los dos. El erudito es un entusiasta sedentario, concentrado, solitario, que busca en los libros en su afán por descubrir una determinada pizca de verdad, en la cual ha puesto todo su empeño y todo su corazón. Si la pasión de la lectura lo conquista, sus ganancias menguan y se le escurren entre los dedos. Por otra parte, un lector ha de poner coto al deseo de aprender ya desde el comienzo; si el saber se le pega, excelente, pero ir en busca del saber, leer de acuerdo con un sistema, convertirse en especialista, o en una autoridad, es algo que tiene todas las trazas de acabar con lo que preferimos considerar como una pasión más humana, una pasión por la lectura pura y desinteresada.
Horas en una Biblioteca, Virginia Woolf

martes, 1 de febrero de 2011

domingo, 26 de diciembre de 2010

Cosas de libros (III): El problema del espacio

Libros (III) Qué hacer con los libros o el problema del espacio

A raíz de este artículo que me envió la Gran Lectora me he preguntado muchas veces que pasará cuando ya no me quepan más libros en casa. Para un lector con un componente de fetichismo hacia el objeto de lectura no es fácil desprenderse de los libros y pese a que, al menos en mi caso, es bastante improbable una segunda lectura de la mayoría de ellos, los libros, mis libros, forman parte de mí, de mi pasado, les tengo cariño. Solo con verlos sé si me los regalaron sin haberlos pedido, si los había sugerido, si los compré yo paseando entre estantes o buscándolos directamente. Y claro, el problema está en que los libros van entrando y ocupando estanterías, pero no salen o si lo hacen solo es temporalmente, los prestó y me los devuelven (casi todos) y los metros cuadrados no crecen. Posibles soluciones: servicio de préstamo de las bibliotecas o lectores electrónicos. El préstamo para libros de consulta, agotados o caros y a los lectores electrónicos aún me resisto. Por ahora tengo el problema llamando a la puerta.