domingo, 14 de febrero de 2010

Aceptación

Hace unos días asistí a una charla sobre la inteligencia emocional. Lo cierto es que mi conocimiento del tema era prácticamente nulo y el del resto de la audiencia no iba mucho más lejos, por ello el conferenciante se vio obligado a poner a la audiencia en antecedentes, ya que en principio la charla debía ligar inteligencia emocional y autoestima. El tiempo se hizo corto y recibimos gran cantidad de información y conceptos para asimilar. De todos modos a mí personalmente me resultó muy provechosa. Primero se nos explicó lo que era la inteligencia, luego lo que era la emoción y finalmente se ligaron los dos conceptos en el de inteligencia emocional. Simplificando al máximo, lo que saqué en claro era que tener alta inteligencia emocional consistia en seguir tres pasos:
1.- Identificar la emoción
2.- Conocer su causa
3.- Controlarla
Aunque el tercer punto podría parecer un tanto extraño, restringir la emoción, se aplica sobre todo a las emociones negativas (ira, tristeza, vergüenza,...) y no para esconderlas, ni reprimirlas, sino para minimizar el efecto negativo que tienen sobre nosostros.
Unido a esto viene la idea de aceptación y conocimiento personal. Pero aceptación de uno mismo no como resignación sino como toma de conciencia de nuestro potencial, de las herramientas que tenemos, y conocernos y utilizar ese potencial es lo que nos hacer ser inteligentes emocionalmente.
Tras la charla me autoanalicé. En qué punto me encuentro. Creo soy capaz de identificar mis emociones y el origen de las mismas. Lo difícil es controlarlas. El aceptar mis puntos débiles simultáneamente al hecho de conocerlos me lleva a las puertas del control y la aceptación. Sé que Aineta soy, sé que Aineta no seré jamás, conozco mis posibilidades, creo. Ahora sólo me falta explotarlas para aceptarme al máximo y conseguir el equilibrio.

1 comentario:

Xicarandana dijo...

... I tenint en compte que estam sota canvis constants, en nosaltres mateixos i en tot el que ens envolta.

No és fàcil, no... Però lo principal ja ho tens: una bona base, uns bons fonaments.